Debajo de un olivo

Poesía erótica del Barroco..

“Debajo de un olivo fructuoso

por do se van mil vides retorciendo,

con gran lujuria vide estar hodiendo

a una dama un galán furioso.

Ella los pies al cielo luminoso tiene,

con que en los lomos le va hiriendo,

y con dulces meneos va haciendo

se encienda más el fuego lujurioso.

Y al derramar la esperma y regucijo,

dijo el galán: ” Mi vida, pues acabo,

si puedes dí aceituna” y quedó mudo.

Ella, que sin compás menea el rabo,

“Acei.., acei.., aceite”. Dijo,

que decir “aceituna”, nunca pudo.”

 

Innamorare di te

A es de amor, pequeña,

M de mátame,

A de abusa de mí,

N de no te escaparás,

T de no voy a hacerte daño,

E de me entrego a ti)..

                                  te lo diré otra vez:

A es de amor,

M de esto que es mío,

A de ah, sí, te lo haré,

N de nada más que tú,

T de respuesta a todas mis plegarias,

E de amar casi todo lo que eres)

Voy a reinventarte en escalofríos..

Realidad: doceava

Dificultad: media

Tengo un romance con los mejores labios de Madrid y él aún no lo sabe.

Su piel morena me observa desde un lecho de presentes efímeros.

Son las tantas de la madrugada y entre alcohol, música y tabaco hemos llegado a su cuarto y a mi tope de paciencia. O me llevaba él o me iba yo sola.

Suena su música preferida. Un jazz tan sensual como sus gestos. Como su risa.  Me he quedado de pie, sin saber como, y él se ha acomodado muy rápido sobre su nido de perversiones. Entiendo lo que espera.

La música se va adentrando en mi piel, me muevo con tanta seducción y morbo como esos ojos que no apartan la vista de mis caderas. Voy a dejar pétalos de provocación en esta habitación, en esta noche de diciembre, para que no olvide este momento.

Para que cuando sea otra la que se enreda entre sus  sabanas, sea él quien quiera reinventarme a golpe de escalofríos..

Tengo un flirteo con el morbo más elegante de Madrid, y él ya lo sabe.

Bailo, me mira. Respira. Sonríe. Fuma. Me excita.

Acaricio mi pelo, como si fuesen sus manos las que dirigen el movimiento.

Le miro.

Acabo de hacerte el amor con la mirada, me dice.

Sigo bailando.

Mi ropa va deshaciendose de mi cuerpo.

El vestido, la lencería resbalando entre la piel, las medias..

Desnuda frente a él, sigo bailando.. Con su sabor en la mirada.